Bilateral Treaties and Agreements

Reseña Histórica

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    Datos
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    La Conferencia de Evian.-
     
    A finales de los años 30’, el terror del régimen nazi iba envolviendo a Europa, los países del llamado “Mundo Libre” desde América hasta Australia se empeñaban en imponer leyes de inmigración cada vez más restrictivas desde el punto de vista racial y religioso. El Mundo en ese entonces estaba dividido, según frase de Hayim Weitzman, “en dos bandos, el uno formado por los países que expulsan a los Judíos y el otro por los que rehusan admitirlos”.
     
    En julio de 1938, el aquel entonces Presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt convocó en Evian-les-Bains una reunión de los países de Europa, Australia y EE.UU. para debatir “la Organización de la Emigración y el Reasentamiento” de “refugiados políticos y de aquellos perseguidos o desarraigados por motivos de raza o religión”.
     
    En ésa época un gran número de refugiados estaban huyendo de Austria y Alemania, mientras muchos otros corrían el peligro de ser internados  en campos de concentración; los más afectados eran los judíos. A la conferencia asistió también un delegado de la Liga de Las Naciones, pero los representantes de los refugiados no pudieron hacerlo, por tratarse de un evento de “nivel gubernamental”; finalmente fueron escuchados por una sub-comisión de bajo nivel.
     
    La Conferencia de Evian logró muy poco, se consiguió un leve alivio en los trámites de salida a los que los Judíos eran sometidos en Alemania y Austria, que les permitió a algunos expatriar parte de sus patrimonios; Australia accedió conceder 15,000 cupos esparcidos sobre los siguientes tres años y algunos países de América Latina acordaron que recibirían pequeños grupos.
     
    La notable excepción en éste desolador panorama resultó ser la República Dominicana, fue la única nación dispuesta a recibir refugiados judíos.
     
     
     
     La República Dominicana
     
    El delegado de la República Dominicana a la conferencia de Evian anunció en ella la disposición de su gobierno de aceptar hasta 100,000 inmigrantes judíos.
     
    Dificultades burocráticas en las naciones de donde debían salir los judíos, tanto los países de origen como aquellos que debían servir de puntos de tránsito aunado con la lentitud con la que las instituciones encargadas de realizar el proyecto lo implementaron, contribuyeron a que su éxito fuera apenas parcial. Entre 1940 y 1942, cuando ya por causa de la guerra no continuaron llegando más, menos de 500 personas lograron establecerse allí. Después de la guerra llegaron algunas familias procedentes de Shangai, adonde varios miles de judíos habían quedado retenidos durante el Conflicto. En 1947, un total de 705 personas habían pasado por Sosúa, la región al Nrote del País en la que el Presidente Rafael Leonidas trujillo vendió 22,230 tares de tierra para ese fin. Para ésa época, cerca de la mitad de los pobladores judíos habían emigrado. Aún cuando la concepción inicial del proyecto preveía que sería eminentemente agrícola, el estudio de las ocupaciones a las que estaban dedicados los que se quedaron arrojó que, de 363 censados, sólo 167 se dedicaban a la agricultura. El resto, casi 60% eran artesanos o comerciantes.
     
    Sin embargo, paralelamente con lo anterior, cabe señalar que entre 1939 y 1942 la República Dominicana expidió algo más de 5,000 visas a judíos, con lo que, aunque éstos nunca llegaron a sus tierras, les ayudó a sus beneficiarios a escapar del Holocausto.
     
    La DORSA
     
    Al término de la Conferencia de Evian dos instituciones judías norteamericanas de ayuda, The American Joint Distribution Comittee, conocido como JDC o “JOINT” y el American Joint Agricultural Corp”, subsidiaria de la primera y conocida como Agro-Joint, formaron la “Dominican Republic Settlement Association, Inc.”, que se llamó la DORSA . la Dorsa negoció  con el gobierno dominicano un acuerdo, el que fue ratificado unánimamente por su legislatura. En él, el Gobierno del País garantizaba a los colonos la libertad de religión, otorgaba facilidades para la inmigración y ofrecía exenciones de impuestos y de tributos aduaneros, mientras la Dorsa se hacía responsable de la selección de los inmigrantes y de sufragar su asentamiento. Dorsa adquirió las tierras, recibió los dineros que las instituciones fundadoras aportaron, y actuó tanto como representante de los judíos ante el Gobierno Dominicano como también de institución rectora.
     
    En su articulo 1, el acuerdo contenía el siguiente texto:
     
    “La República de acuerdo con la constitución y las leyes garantiza por la presente a los colonos y sus descendientes plena oportunidad a continuar sus vidas y ocupaciones, libre de molestias, discriminación o persecución, con plena libertad de religión y ceremonias religiosas, con igualdad de oportunidades y de derechos civiles, legales y económicos, así como todos los demás derechos inherentes al ser humano”.
     
    Sosúa
     
    En la costa Norte de la República Dominicana, en una casi totalmente deshabitada región llamada Sosúa, los nuevos inmigrantes, en su mayoría jóvenes- la edad promedio era 25 años- de extracción urbana con poca o ninguna experiencia en las labores del campo, casi todos ellos trágicamente separados de sus familias, comenzaron una nueva vida. En el comienzo, la intención era la de establecer una colonia agrícola comunal; se construyeron barracas, dormitorios y un salón comedor. Poco a poco los colonos fueron desarrollando un poblado autosuficiente que tenía su propio acueducto, sistema sanitario, clínica, farmacia, escuela, biblioteca, sinagoga, teatro, periódico, tiendas y hasta banco. El aislamiento por tierra los obligó a elaborar los productos perecederos de la agricultura para asegurarles una más larga vida útil, que permitiera sacarlos al mercado en las precarias posibilidades de transporte disponibles; fue así como nacieron la industria quesera y la de la salchichería. “Productos Sosúa”, marca común de dos grandes fábricas, una de quesos y otra de embutidos, que son propiedad de descendientes de los fundadores, es líder en el País.
     
    Sin embargo, además de la agricultura y su agroindustria derivada, los sosuanos crearon otras industrias, desarrollaron el comercio, y en fin, inyectaron a todo el norte del país de su entusiasmo y su industriosidad, enriqueciendo cutural y patrimonialmente al país y a sus habitantes.
     
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