CULTURA: Danza

CULTURA: Danza

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    La danza como forma de arte fue introducida en el país en los años 1920 por profesores y amantes de la danza recién llegados de los centros culturales de Europa.​​​​​​
  • Cortesía de la Compañía Kibutziana de Danza Contemporánea
     
    Kibbutz Contemporary Dance Company
    Foto cortesía de la Compañía Kibutziana de Danza Contemporánea

    En la vida comunitaria y religiosa del pueblo judío, la danza ha sido considerada desde los tiempos bíblicos como una expresión de alegría o de pena, y hoy es parte integrante de las celebraciones religiosas, nacionales, comunitarias y familiares. La danza contemporánea se ha desarrollado en Israel en dos direcciones: expansión del género folklórico, que acompañó a los primeros pobladores en la reconstrucción de su antigua patria, y desarrollo de una danza artística, para llegar a producciones escénicas creadas por coreógrafos profesionales y ejecutadas por bailarines competentes.

     
    La danza como forma de arte fue introducida en el país en los años 1920 por profesores y amantes de la danza recién llegados de los centros culturales de Europa. Después de la independencia, alcanzó un alto nivel profesional gracias a varios conjuntos, cada uno con una orientación y un estilo diferentes. Hoy, más de una docena de companías profesionales importantes, en su mayoría con sede en Tel Aviv, presentan un variado repertorio por todo el país y en el exterior.
     
    El Ballet Israelí surgió de un estudio de danza clásica creado por sus directores artísticos Berta Yampolsky e Hillel Markman. La única compañía profesional de ballet clásico del país, interpreta obras clásicas, neoclásicas y contemporáneas creadas por Berta Yampolsky, así como ballets de Balanchine y otros coreógrafos internacionales.
     
    La Compañía Kibutziana de Danza Contemporánea, fue fundada en 1970 por Yehudit Arnon, miembro del kibutz Gaatón en Galilea, cerca de la frontera libanesa. Yehudit  Arnón conviritió un grupo de jóvenes bailarines aficionados en una de las más destacadas compañías de danza contemporánea de Israel, que se ha ido ganando el aplauso internacional. La compañía se identifica hoy con su director artístico y coreógrafo Rami Beer.
     
    La Companía de Danza Batsheva, fundada en 1964 por la famosa bailarina Martha Graham y la baronesa Batsheva de Rothschild, se basó inicialmente en los métodos de la Graham, pero siempre hizo hincapié en la formación en las técnicas del ballet. A los 45 años de su creación, la compañía es quizás el embajador de la cultura israelí más conocido globalmente. Su elenco cuenta 65 miembros, entre bailarines y técnicos. Ohad Naharin es su actual director artístico y Sharon Eyal, su coreógrafa.
     
    Al igual que muchas otras compañías de danza de Israel, Batsheva tiene una agenda educativa, con varios programas destinados a hacer lllegar la danza a todos los sectores de la población. Según la propia compañía, las obras de Batsheva son expresivas, dinámicas, innovadoras, emocionantes y estéticas, todo lo cual refleja la energía del país.
     
    Vértigo es un grupo de danza moderna muy exitoso, fue fundado en 1992 por dos bailarinas: Noa Wertheim y Adí Shaal. El grupo ha realizado giras por todo el mundo y ya ha obtenido distinciones internacionales por su labor. Gran parte de su repertorio son coreografías originales de Wertheim, así como innovadores proyectos de danza con otros artistas. La Escuela de Danza Vértigo de Jerusalem, fundada en 1997, ofrece clases para profesionales y aficionados en ballet clásico, danza moderna e improvisación.
     
    La compañía de danza de Inbal Pinto es una de las estrellas ascendentes de la danza internacional. Su coreógrafa y diseñadora, la bailarina Inbal Pinto, fue anteriormente miembro de la Compañía Batsheva e inició su labor de coreógrafa en 1990. Desde entonces ha creado, conjuntamente con el codirector artístico de la compañía, Avshalom Pollack, numerosas piezas de danza, tales como la mundialmente famosa La Ostra, que ha sido representada centenares de veces en Israel y en el extranjero.
     
    El escenario de danza moderna del país cuenta además con una serie de conjuntos más pequeños y coreógrafos independientes, cuya labor es muy apreciada por los aficionados del mundo entero. Entre ellos se destaca Yasmeen Godder, que en 2002 fue galardonada con el Bessie Award en Nueva York y ha obtenido numerosos premios en Israel. Su lenguaje de baile se basa en la forma femenina; su obra Two Playful Pink (Dos Juguetones Rosas) ha sido represenada en el mundo entero. Otras estrellas en auge son Emanuel Gat y Renana Raz.  
    Suzanne Dellal Center for Dance, Neve Tzedek
    Centro de Danza Suzanne Dallal, Neve Tzedek (Foto: D. Rozen)

    Desde su apertura en 1989, el Centro de Danza y Teatro Suzanne Dellal, ubicado en el recientemente renovado barrio de Nevé Tzedek de Tel Aviv, se ha convertido en el punto central de las actividades de danza del país. También en Tel Aviv, la Biblioteca Israelí de Danza y el Archivo Israelí de Danza, además de servir de centros de estudio e investigación, publican libros sobre danza y el Anuario de Danza Israelí. Adiestramiento y enseñanza a nuevos bailarines se otorgan en la Academia Rubin de Música y Danza en Jerusalén y Tel Aviv, los estudios Bat Dor en Tel Aviv y Beer Sheva, la escuela Talma Yellin en Guivataim, y varias otras escuelas y talleres de danza en todo el país. 

    Las contribuciones de Israel en el campo de la educación en el movimiento incluyen los métodos de Moshé Feldenkrais, que se enseñan en todo el mundo, y el sistema de anotación del movimiento Eshkol-Wachman, uno de los tres más conocidos sistemas de registro de danza y movimiento por escrito.

     

     
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  • Danza Folklórica

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    Dance festival at Kibbutz Dalia, 1958
    Poster del Festival de Danza del Kibutz Dalia, 1958

    El baile folklórico israelí surgió como una amalgama de danzas folklóricas judías y no judías de muchos lugares del mundo. Mientras que en otros países se estimula el baile folklórico para preservar antiguas tradiciones rurales, en Israel es una forma de arte en constante evolución desde los años 40, que se basa en fuentes históricas y modernas, con reminescencias bíblicas asociadas con estilos de danza contemporáneos.

    Los primeros pioneros trajeron consigo sus danzas nativas, que adaptaron a su nuevo entorno. Entre ellas, una danza rumana, la hora, representó la nueva vida que se estaba construyendo en la Tierra de Israel: su forma de bailarla en corro colocaba a todos los participantes en un pie de igualdad; los movimientos simples permitían a todos participar, y los brazos enlazados simbolizaban la nueva ideología.
     
    Le siguió un entusiasmo general por el baile, que trajo consigo la creación de un multifacético género de danza folklórica, basado en canciones populares israelíes, y que incorpora motivos tales como la debka árabe y elementos de danza que van desde el jazz norteamericano y los ritmos latinoamericanos hasta las cadencias típicas de los países mediterráneos.
     
    La danza folklórica se manifiesta tanto en la participación individual como en presentaciones en escena. La afición a los bailes folklóricos ha originado la aparición de conductores de danza profesionales y lleva a miles de personas a participar regularmente en actividades de danza como una forma de recreación. Desde 1988 se lleva a cabo cada año, durante tres días, un festival internacional de danzas folklóricas en Karmiel, una ciudad de Galilea central, con la participación de conjuntos de Israel y de otros países.
     
    Junto a la danza folklórica israelí, e influyéndola, están las danzas tradicionales de los diferentes grupos étnicos, que reflejan tanto “la fusión de las diásporas” como la naturaleza pluralista de la sociedad israelí. Estos bailes son preservados por varios grupos especializados en danzas del Yemen, Kurdistán, África del Norte, la India, Georgia, Bujara y Etiopía y por conjuntos que interpretan danzas árabes, drusas y circasianas.